Claudio Herrera


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Texto de Amanda Ravest, Septiembre 2006.

   
 

La Nueva Izquierda Criolla: un Canto a los Provo

a)  Palabras sobre el lenguaje del arte.

En el paradigma contemporáneo del arte se pueden indicar claramente unas opciones críticas y reivindicativas de lo que ha sido su práctica desde las primeras vanguardias. Pues bien, siendo el arte el “reflejo discontinuado” de un orden simbólico, al interior del cual hoy trabajan determinadas estéticas experimentales, no podemos sino nombrarlas sin antes saber de su fracaso sustancial. Fracaso no solo por una dependencia desconocida e insoslayable al código “arte” que las afirma como lenguaje, sino también, por la fuerza de una circulación ya normativizada que las hace actuar en el sobreentendido social.

De momento entonces, estéticas que se establecen –hoy más que nunca- a partir de un código permanente, vencido; ¿o mejor dicho? es la cautela del arte postvanguardista la que nos habla hoy impávida de una excepción normalizada, sin utopía, sin riesgo. Hijas de la violencia y el descrédito de lo afirmativo ¿Que puede ser el arte hoy en estos términos?

Debe haber una justificación para el arte que sucede, no solamente su sobreentendido simbólico o su complicidad con los media. En la alternancia actual del arte, la regla del decir, del hablar, del ver, imprime –tal vez sin quererlo-  la redefinición de unas formas de dominación veladas y oscurecidas, legitimando, si o si, el uso arbitrario del lenguaje. Es una ley interna en la que el arte no puede contrastar lo que esta produciendo, diciendo, o enarbolando. El arte es allí una ficción colonizada.

La crítica del arte ocurre dentro de este estado de excepcionalidad social. Su fracaso también esta en ser ella misma otro sobreentendido del lenguaje. Por eso es lícito postular en su praxis una mentalidad compensatoria y expiatoria, pues, no podemos establecer los límites de su necesidad.

b)  No esta asegurada la dominación, y sin embargo, no la podemos evitar.

Tempranamente los vanguardistas y las vanguardias se retiran de la lucha, se recogen en torno al misticismo y al individualismo (la derrota espartaquista es un primer anuncio de esto). El mundo burgués se apresura en dominar la ciencia y la cultura, el Estado y la industria. Ni el anarquismo, ni la bohemia podrán contrarrestar desde sus frágiles trincheras la supresión funesta de la racionalidad burocrática.

El titulo que ordena las diversas series de dibujo aquí expuestos nos remite a una metáfora salvaje y difícilmente habida. La nueva izquierda criolla: un Canto a los Provo. Tal titularidad no podría ser más que un juego de palabras que inserta la ironía y la parodia en el relato de una  economía política devenida miseria/opulencia. En tanto titulo disonante y bizarro, ejerce una heterodoxia comprensiva aun no concluida en la historia de la radicalidad. Sabemos que estos dibujos necesitan de tal subjetividad.

Que seria pues esta nueva izquierda: ¿un deber ser? ¿una reconstrucción del suelo nacional permeado y violentado por sus discontinuidades colonialistas? ¿el titulo para la instauración de una nueva clase revolucionaria? ¿Y los Provo? Que denota aquí la emergencia de este colectivo del nuevo humanismo holandés hoy ya finiquitado. Otro desajuste, otra ilusión asociativa y comunitaria de corto alcance en esos ya lejanos años sesenta.

No obstante, la nueva izquierda criolla es ante todo un simulacro, una broma, un collage que no se reproduce, un lugar imposible. La izquierda criolla ha sido ya realizada y destrozada en innumerables ocasiones. En Enero de 1919, los espartaquistas están en medio de un alzamiento que pronto será descontento, insatisfacción y cinismo. La derrota ha sido más que inaudita. “¿Qué es la cultura alemana?” (Respuesta: Mierda.). Lo dice Huelsenbeck en 1920.

c)  Dibujos.

Muchos de los dibujos aquí expuestos recogen parte del espinoso y peligroso mundo descrito por Huelsenbeck y otros dadaístas. Sin embargo, lo hacen de otra manera. Hay en estos trabajos actuales, una intención sublimante, cartográfica y paisajística que disciplina o mejor dicho, estetiza los valores de la primera vanguardia. Que mejor claridad histórica a saber que el prefijo post tiene hoy tanto sentido y abundancia (la producción artística actual busca de una u otra manera ser fetichismo de la mercancía). Pero el injerto no es perfecto y la ideología post-histórica, aun plenamente en curso, desata ella misma unas aporías de innegable precisión emocional; una de las cuales es que: “nada es cierto; todo esta permitido”. Ya lo decía Debord al final de su vida, reconociendo el programa de una autonomía en el acontecimiento sin reglas y sin freno. Habrá que ver la conclusión de esta “flexibilidad critica” insobornable llena de aceleraciones y rupturas de corto alcance (el movimiento punk es un ejemplo de esto). Y, aun así, será necesario objetivar la ira, el misterio, y las mascaras de este exultante voluntarismo radical.

En tanto que voluntariosos, estos dibujos elaborados en el curso de los seis últimos meses, ni escatiman ni derrochan. Ni más ni menos. Dibujos que proponen una lectura compleja y abigarrada de la historia humana, de la arquitectura utópica, de la música experimental, y de unos paisajes a veces apocalípticos y espaciales que nos remiten a un tenebrismo post-industrial, post-humano. Trazos rápidos, grumos y gestos que denotan al borde una aceleración teórica de los contextos formales. Geometrías sociales que aparcan en sus decidores tiempos de contracultura y epopeya bélica. Los trabajos artísticos realizados por Claudio Herrera, nos hablan siempre de ámbitos inauditos, anómalos, desbordados del código disciplinario, biopolitico, si se quiere. Las atmósferas metálicas, sensibles en cada composición intentan mostrarnos la tragedia preliminar. Temor y temblor quisieran decir las intrincadas escenas diagramáticas ¿rizomaticas? realizadas sobre el papel. Sus dibujos son homenajes filudos a la contracultura, la revolución y sus muertos: anudan memoria y rigor histórico para luego hacerlos estallar por el cielo.

Amanda Ravest.
Septiembre 2006.

1.  Strategies Against Architecture. Tinta y boligrafo sobre papel, 150 x 330 cm. 2006.

2.  Elefante Blanco. Tinta y boligrafo sobre papel. 70x100 cm. 2006.

3.  Okinawa 2090. Tinta y boligrafo sobre papel. 70x100 cm. 2006.

4.  Voyage 1953. The Complete Trip. (Indochina). Grafito, tinta, sobre papel. 150 x 170 cm. 2006.

5.  El ano solar. (Bataille Noir 1956). Tinta, acuarela y boligrafo sobre papel. 70 x 100 cm. 2006.

6.  Leviatan. Tinta sobre papel. 110 x 77 cm. 2004.

7.  Dragon chino en Yokohama (Nanking). Tinta y boligrafo sobre papel. 150 x 155 cm. 2006.

8.  In the Country of Last Things. Tinta, tempera y boligrafo sobre papel. 150 x 150 cm. 2006.

9.  Scription Rouge. Crayon sobre papel. 140 x 150 cm. 2006.

   
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